10 de julio de 2025

la orilla

Recuerdo que desde pequeña, pasaba las tardes de verano en la

playa, no sé si puede considerarse espacio, pero para mi, la

orilla era sin duda mi lugar favorito, donde pasar el tiempo sola,

con mi hermana o con amigos espontáneos.

Me gustaba jugar en esa franja donde el mar se acerca y se aleja

constantemente, donde la arena se moja y se inunda.

Chapotear con mis pies y manos en el agua fría, sentarme a esperar

a que el agua llegase para mojarme, y restregarme la arena por el

cuerpo, descubrir algún bichillo, concha o piedra que asomaba de

vez en cuando, todo eso ocurría y podía hacerlo en el mismo sitio,

un lugar lleno de vida y belleza.

También recuerdo ese olor y aire fresco, el sabor salado, y los

rayos de sol suaves que me daban el abrigo suficiente para no

tener frío.



25 de abril de 2021

el infinito en un junco

Así se titula el libro que me estoy leyendo, de Irene Vallejo, un libro que va sobre la historia de los libros, preciso y delicado, que contiene un relato de los más interesante por todos los datos a lo largo de la historia, y que es lo suficientemente pausado para no saturarte la cabeza.

Como homenaje tardío al día del libro, voy a pararme a pensar sobre ello, qué son los libros y porqué leo (menos de lo que me gustaría), y porqué todos tendríamos que leer.

Leer es abrir la mente, es aprender, viajar, imaginar, entender, pensar, reflexionar, alucinar, reírse, estremecerse, pero por encima de todo, frente a otras muchas pasiones o entretenimientos, leer es libre y está al alcance de todos, un libro no es caro, un libro sólo necesita que le dediques un ratito, al día, a la semana, al mes, o incluso al año, por algo se empieza.

Empezar un libro, y sumergirse en él para ir descubriéndolo página a página, es un gustazo, siempre y cuando te esté gustando claro, si no, es una condena, por eso, aunque detesto dejar libros a medias, alguno hay por casa con el marcador atascado en un punto. Así que cuando veo que lo he intentado varias veces con un libro y no engancho con él, lo dejo, podría compararse con una relación, empiezas a conocer alguien, te tomas una, dos y hasta tres cervezas, pero si no hay feeling, qué vas a hacer, una cuarta no tendría sentido, pura caloría vacía.

Siempre pienso que todo lo que podamos aprender, conocer, descubrir, ya sea viajando, escuchando, bailando, en definitiva, enriquecernos por dentro, es algo que nos hacer crecer, de un modo auténtico, en este caso va de crecer leyendo, leer es un regalo que nos hacemos a nosotros mismos, es un momento casi íntimo, y también es un nuevo tema de conversación y de charlas con quien tienes al lado, ya sea para transmitir entusiasmo o abrir un debate. En definitiva, en este mundo que se antoja cada vez más y más superficial, lleno de selfies, outfits a la última moda, música criminal para los oídos (para gustos colores), si la lectura (de calidad) ocupara al menos un pequeño lugar en la vida de las personas, quizás el mundo sería un poco mejor.

Aquí van algunas de mis últimas lecturas que me han gustado, por el motivo que sea, y por si te apetece probar con alguno de ellos:


Prohibido nacer, Trevor Noah.
Este me lo prestó un amigo, aún tengo que devolvérselo por cierto.
Sólo con el título me picaba la curiosidad. Esta historia real contada en primera persona me hizo reir y llorar literalmente, aprender, y empatizar.

Dispara, yo ya estoy muerto, Julia Navarro.
Este se lo cogí a mi padre y ya se lo devolví. Otro título interesante desde luego, con una misma historia que abarca unas 3 generaciones, contada desde dos puntos de vista, tan cercanos y tan opuestos, muy interesante. Un libro que me ayudó a comprender de algún modo el conflicto Israel-Palestina.

El laberinto de los espíritus, Carlos Ruiz Zafón.
Yo creía haber leído completa la serie de El cementerio de los libros olvidados, pensando que eran tres libros, y con la reciente muerte del escritor, descubrí que había un cuarto, así que no dudé en comprármelo y manos a la obra. Mágico, y muy intrigante, con la aparición de un nuevo personaje que se sale por completo del resto de perfiles con los que ya estaba familiarizada, la historia se torna en una investigación llena de detalles y conexiones que no esperaba.







Algunos de los títulos que me acompañaron en 2020 
y me están haciendo compañía ahora en 2021.



5 de enero de 2021

volar, lo que se dice volar

El 1 de enero 2021, estaba en la costa de Fuerteventura, sin sol que tomar, pero con gaviotas jugando al viento alrededor. Así que aproveché para sacar algunas fotos, que me quedaron subexpuestas, con las prisas de perseguirlas (siempre en modo manual) la verdad ni me di cuenta de ir ajustando la luz, pero luego al verlas en el ordenador me han parecido que tienen cierto carácter dramático. 

Nada más que un fondo difuminado de nubes de carboncillo, y gaviotas que suben y bajan por el aire dibujando figuras de papel.


"La gaviota que ve más lejos, es la que vuela más alto."








21 de diciembre de 2020

arena y viento YSL

Las imponentes Dunas de Maspalomas, elegidas como pasarela para este desfile. Precioso resultado, qué belleza nos regala esta arquitectura de la naturaleza, hecha de arena y viento, nada más. Gran Canaria, gracias YSL.




7 de julio de 2020

Julie

La técnica de la apnea y la elegancia de la danza, se fusionan y dan lugar una vez más a la belleza, que se encuentra en tantas partes, y esta vez aparece convertida en baile, bajo el agua. Julie Gautier es la creadora y protagonista de este video, AMA, que por suerte vi en pantalla gran formato, en el teatro el año pasado, recuerdo que lo disfruté muchísimo y me maravilló, a ratos con los pelos de punta, con el aire contenido y con la sorpresa inundando los ojos. Durante 7 minutos revela a través de sus movimientos una historia íntima y de dolor según cuenta la propia Julie.

13 de mayo de 2020

cholitas

A diferencia de lo que los canarios conocemos como cholas o "cholitas", estas no te llevan a la playa, con las Cholitas escaladoras subirás a las más altas cimas de Amérina latina.

Y es que hoy, para aquellos que no tengan el gusto de conocer su historia, les presento a las Cholitas Escaladoras, un equipazo de cinco mujeres bolivianas, Aymaras, tremendamente valientes y rompedoras de prejuicios, que salieron a la luz del mundo, cumpliendo un sueño "inalcanzable", hace unos 5 años, para coronar una cima, y otra, y otra.

Y es que son unas mujeronas imparables, convencidas de sí mismas, que cuentan con total naturalidad quiénes son y qué quieren conseguir. Yo las descubrí con el documental "super humanos cholitas escaladoras", pero por lo visto hay más.

Les dejo con algunas imágenes para que puedan hacerse una idea "superficial" de quiénes son.






29 de marzo de 2020

no tengo tiempo, parte 2

Este fin de semana hemos aprovechado para "ir a la playa", hemos puesto el salón patas arriba para aprovechar el sol que entra por la ventana, y con esterillas, toallas, bañador/bikini, librito y bocadillo incluído hemos estado tirados a la bartola un par de horitas. Vitamina D que no falte.

La verdad que poder disfrutar en tu propia casa es genial, y como no, ya hemos hecho limpieza de prácticamente todo, y nos hemos quitado de encima todo aquello que, o no nos hacía falta, o  nunca nos terminó de convencer.

Así que esta tarde, después de los aplausos y ya con todo recogido, me ha dado por fotografiar detalles, rincones, y compartirlas aquí. Espero que os guste, y si no no pasa nada, seguro.






















22 de marzo de 2020

no tengo tiempo, parte 1

Estamos acostumbrados al corre corre, a pasar el día de un lado a otro, arrastrados prácticamente de manera automática, a veces sin ni siquiera pararnos a pensar qué estamos haciendo ni porqué ni para qué, estamos ocupados todo el tiempo y sin embargo no tenemos tiempo para nada, y de repente, una mañana de un sábado, las puertas de todo se cierran, y la de tu casa también, contigo dentro, y con suerte, con tu perro.

Estar en casa 24/7 es una novedad, y teletrabajo a parte, que aprovecho y desde aquí hago una llamada a los 4 gatos que me leen, que tengamos sentido de la responsabilidad, que las cosas hay que sacarlas adelante, pues para eso nos pagan, pero bueno, lo dicho, teletrabajo a parte, a lo que quiero llegar, es que de repente te das cuenta que tienes la tarde libre, y estás libremente encerrado entre 4 paredes.

Pues bien, en esta primera semana de encierro, que quien me conoce sabe que soy anti teléfono, anti skype, y puedo pasar una media de 2 años entre llamada y llamada para hablar con buenos amigos (si es que una relación tan intermitente entra en la definición de amigo), ya he hablado dos veces por videollamada con un grupo de 12 amigas de la uni, algunas que no veía desde hace 6 años, y me ha hecho muy feliz, ver que están bien, que nuestras vidas siguen adelante, desperdigadas por el mundo, y con nuevas aficiones, pero creo que con la misma esencia, al menos eso creo haber percibido, espero volver a hablar con ellas y seguir conociéndolas más.

Lo que quiero decir es que tenemos un enorme regalo ante nosotros, que es el tiempo, ya no tenemos excusas, vamos a aprovecharlo, pues es sin duda, creo que por ahora, una de las mejores oportunidades que nos brinda esta terrible pandemia, a parte de la reducción de la contaminación, un respiro para el planeta, y un respiro para nosotros. Este tiempo, más que nunca, es único e irrepetible, vamos a emplearlo en lo que queramos, vamos a pararnos a pensar, de qué me quejo que no tengo tiempo, y entonces buscar la manera de hacerlo, por ejemplo, yo suelo pensar que si tuviera más tiempo, escribiría más en el blog, y aquí estoy, disfrutando del teclado. Eso sí, si estabas pensando en escalar el Everest, bueno, vete entrenando en las escaleras de tu bloque, que ya irás más adelante.

Muchas gracias a todos los que están al pie del cañón, como son los sanitarios, policías, y demás profesionales, que contrariamente a los que estamos dentro de casa, están en las calles, velando por nuestra seguridad y arriesgando sus vidas por salvaguardar las nuestras, GRACIAS.

P.D. He escrito esto oyendo Simphony n.5 de Beethoven, dirigida por Bareinboim en el Royal Albert Hall, nos la ha recomendado mi padre hoy a mi hermana y a mi por whatsapp, gracias papi, me está encantando, ya estoy en parte de la n.6.

Volveré a escribir en estos días ; )


31 de diciembre de 2019

Baraka

El otro día topé casi por casualidad con este documental, datado de 1992, cuando yo apenas era una pipiola, y la verdad me quedé completamente alucinada. Baraka no es un documental cualquiera, donde una voz en off te explica el apareamiento de los pingüinos, Baraka es otra cosa. Baraka es una sucesión de grabaciones con sonido propio o música  impresionantes, que te hablan de la diversidad de culturas, territorios, de los contrastes entre lo espiritual y lo tecnológico, que plasma el destrozo que la humanidad impone al planeta, te muestra la tierra y los océanos, la vida y la muerte.
En Baraka nadie habla, pero te habla tu cabeza, constantemente, es un documental que no te deja indiferente y te hace reflexionar sin parar, lo recomiendo sin duda a todo el mundo, dura en torno a una hora y media, y te machaca y da esperanza a la vez, hace ya 27 años, ¿a qué estamos esperando para reaccionar?



Aquí el trailer:


Aquí el documental completo:

26 de mayo de 2019

color blanco coral

Courtney Mattison es una artista activista, que a través de su obra Our changing seas, pretende mostrar el deterioro que están sufriendo los arrecifes de coral debido al cambio climático. 
Es muy simple de entender y a la vista está, el coral cuando vive es rico en colores, cuando muere, sólo queda el blanco.
Estas increíbles esculturas hechas a mano, de cerámica pintada (o no), nos muestran de un modo muy sensible la enorme belleza de los fondos marinos, y nos hace tomar conciencia de cuánto mal generamos al medio natural con nuestro estilo de vida insostenible.

Ojalá que el color nunca se borre.




Courtney Mattison is an activst artist, and throught her work "Our changing seas", she aims to show how coral reefs are getting worse due to the climate change.

It´s not difficult to understand how it goes, when coral is alive it´s full of colours, when it dies, only the white remains.
These incredible hand made sculptures, made of painted (or not) ceramic, show us in a very sensible way the enormous beauty of the seabed, and makes us aware of how bad we generate the natural environment with our unsustainable lifestyle.

Let´s hope that colour will never be erased.


































10 de febrero de 2019

NEPAL

Tras presentársenos la oportunidad de ir a Nepal, a acompañar a José en su día a día, para conocer de primera mano el proyecto que su ONG Educanepal lleva a cabo, mi hermana (Lala) y yo, no nos lo pensamos demasiado, y organizamos un viaje de dos semanas, dividido a mitad entre turismo, y ONG, un viaje que por "muy mentalizadas" que creyéramos que fuésemos, nos rompió todos los esquemas que uno puede tener de lo que es vivir.


Experiencias. 
Nepal de primeras, puedo decir que no me gustó, la llegada fue una especie de tormenta de mucho ruido, desorden, contaminación, suciedad, fealdad y caos, todo demasiado alejado de mi realidad. Pero a medida que fui despojándome de las primeras impresiones, o más bien de comparaciones mecánicas, y comencé a moverme jugando unas reglas más parecidas a las de la gente local, empecé a encontrar curiosidad, diversión, e incluso belleza, donde horas atrás había sentido rechazo. 
Cruzamos calles abarrotadas de coches y motos, confiando en que frenarían, era sólo una cuestión de actitud y firme decisión. 
Dejé que un macaco me robara mi comida de las manos, tras un intento fallido previo, fue pura resignación por mi parte, no quise pelearme y arriesgarme a que me mordiera.
Regateamos en compras y taxis sin descanso.
Comí guisantes picantes en el desayuno, momos al vapor, arroz, acelgas, lentejas y otras legumbres, durante seis días seguidos, era lo que había, y noté como el sudor empezó a oler diferente, como a especias, a curry. Nunca un huevo duro me había sabido tan rico.
Dormimos en el suelo un par de noches seguidas, una incluso con un gato, un perro, y gallinas, que decidieron acostarse entre nosotras, supongo que les daríamos calorcito.
Me tiré eructos en señal de agradecimiento por las comidas que nos ofrecieron en las aldeas.
Meditamos, bailamos, jugamos, y compartimos tres días entrañables con las niñas de la casa de acogida, apenas intercambiábamos algunas palabras en inglés, pero el idioma de la risa, el cariño y la alegría, era el que utilizábamos.


Las ciudades. 
Las calles no distinguen de calzada o acera, ni de tierra o asfalto, los semáforos y señales parecen no hablar el mismo lenguaje, y coches y peatones juegan a esquivarse en todos los sentidos y direcciones. 
Los postes de electricidad son una maraña de cables que se atan a un palo de madera, con una bombilla débil en la parte alta que hace a la vez de farola tímida nocturna. Los edificios se apretujan en línea y se cuelgan mil carteles en fachada anunciando los negocios o qué sé yo. 
El polvo se levanta todo el rato, y se mezcla con el humo de motores y de los montones de basura que se queman continuamente, haciendo del aire limpio una utopía, y por eso hay invasión de mascarillas, que se enganchan en las orejas de las personas. Cuando comprábamos algo en las tiendas, antes de dártelo, le pasaban un trapo para quitarle el polvo. 
Los colores alegres de telas, de frutas y verduras que se venden apoyadas en mantas en el suelo, destacan sobre la bruma marrón, y también sorprende el rosa chillón de los algodones de azúcar que venden los niños colgados de un palo. Los monjes tiñen de granate y naranja los alrededores de templos, grandes, medianos y pequeños, que brotan por todas partes, buscando su hueco, en una plaza, en un colina, o al borde de un río, incluso tienen a veces una verja alrededor que trata a duras penas de proporcionarles un perímetro de seguridad entre tanto caos. 
Los perros, más bien parecidos a lobos, deambulan con cara de pena y se enroscan en cualquier lugar a echar las horas, saben bien que nadie va a pisarles, en este circo cuya arena es la calle.
Los restos ruinosos tras el terremoto del 2015 aún pueden verse, amontonados o más esparcidos, obligando a quien camina a poner atención para esquivarlos. 
El culto a la muerte sorprende por la congregación multitudinaria, donde no sólo personas cercanas acuden a la incineración para posteriormente pasar al río, sino que cualquiera puede ir a acompañar, más o menos en la distancia.





















Las aldeas. 
A estas aldeas se llega caminando, y una parte del trayecto, para quien puede permitírselo y fuera de época de monzón, puede hacerse en una guagua anciana, de motor escandaloso pero persistente, que utiliza el cauce del río para circular, pareciendo para el que va dentro, si sólo mira y se olvida de los tumbos que da, que más bien navegara en una lancha. 
En estas aldeas hay casas de barro, piedra, palos, y chapa ondulada, que a duras penas protegen a quienes viven en ellas de fríos y lluvias, casas de una única estancia, pues donde se cocina se duerme, y al revés, un par de esterillas de quita y pon hacen de colchón, y en el suelo ocurre todo, se prepara la comida, se come, se hacen los deberes, se trabaja y se descansa. Algunas casas cuentan con un establo anexo, con una vaca o varias cabras, atadas a una cuerda, que pasan el día comiendo kilos de hojas que les proporcionan diariamente las mujeres, a cambio de que les den leche. 
El agua brota de mangueras cerca de algunas casas, fría y cristalina, desde algún naciente, y de ella se bebe y se lava la ropa y los pocos platos y vasos metálicos, de cuclillas, sobre una piedra que impide que vuelvan a mancharse del barro y hojas del suelo natural. 
Los niños, hacen de la naturaleza su casa, no pasan el día entre cuatro paredes, sino que pasean, y juegan al aire libre, con o sin zapatos, con más o menos ropa, no parecen tener frío, puede que dejaran ya de sentirlo al no tener con qué abrigarse, no juegan con juguetes de plástico, sino que con palos, piedras y alguna que otra pelota improvisada, montan un partido de algo, son ágiles subiendo y bajando las laderas, se les oye entre las hojas de los árboles, se encargan de cuidarse entre ellos, los más grandes se cuelgan a los más pequeños a la espalda con un trozo de tela, y se ríen, y gritan y no paran quietos, son niños en esencia pura. 
Las madres, tienen los pies maltratados de tanto caminar, y la cabeza con la mirada baja, pues la mayor parte del día, cuando no están en casa, están en "la jungla" como ellos dicen, y en sus frentes sostienen una cinta que sujeta un gran cesto a sus espaldas, donde cargan la leña con la que cocinan y calientan sus casas, también una cuerda a la que atan las ramas llenas de hojas para dar de comer a los animales, las ves caminando con esas cargas y cuesta creer que puedan dar otro paso más, pero pueden, o más bien no les queda otra. 
Los hombres se ven menos, al parecer muchos trabajan por semanas fuera de casa para traer algo de dinero, los que pude ver siempre tuvieron un "namaste" amable al cruzarnos y algo que ofrecernos.
El tiempo en las aldeas de Nepal pasa diferente, y un día parecen tres, supongo que porque todo es tan esencial, que cada paso que se da, cada tarea del día, requiere de un esfuerzo físico (no tanto mental) que te invita a poner toda tu atención en ello, para no quemarte, para no torcerte un tobillo, para vivir plenamente.



























Vivimos.
Vivimos durante 6 días la vida de José, que lleva 15 años al frente de su proyecto Educanepal. Una vida dedicada a la ayuda y mejora de las vidas de cientos de personas y miles de niños, personas que tienen condiciones de difícil supervivencia, con pocas probabilidades de garantizarse la comida del día, niños vulnerables de ser secuestrados por mafias de tráfico. José, con un pequeño pero gran equipo de gente local, pone su empeño, esfuerzo y perseverancia, para lograr una segunda oportunidad en las vidas de estas personas.

Gracias José, porque estos 6 días de tu vida, son 6 días de la nuestra que jamás olvidaremos.



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